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La sal, ¿amiga o enemiga?

La sal, ¿amiga o enemiga?

La sal es un condimento que utilizamos diariamente para realzar el sabor de nuestros platos y está compuesta en un 95% por cloruro sódico (NaCl).

La organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años alertando del elevado consumo de sal que realiza la población y de la urgencia de reducir la cantidad de sodio que se ingiere a fin de prevenir la alta incidencia de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, arterioesclerosis e infartos que provoca su consumo. Estudios realizados indican que el 80% de los españoles consumen hasta 9,7 gramos de sal al día (casi el doble de lo recomendado por la OMS) y que las enfermedades cardiovasculares son responsables de más del 33% de las muertes ocurridas cada año en nuestro país.

Nuevamente la sorpresa nos la llevamos al descubrir que el 75% de la sal que ingerimos procede de los alimentos procesados, es decir, no somos conscientes de su consumo. Los motivos por los que la Industria Alimentaria la utiliza tanto son claros, la sal es un condimento barato que realza los sabores, actúa como conservante alargando la vida útil de los alimentos y además, es un generador de apetito, incitándonos a consumir mayor cantidad de los productos que la contienen como por ejemplo aperitivos, salsas, patatas fritas, embutidos, quesos, sopas instantáneas así como refrescos y pasteles a los que también se les añade sal en su elaboración.

Si queremos disminuir su ingesta y prevenir la incidencia de enfermedades crónicas, debemos empezar por reducir la compra de productos elaborados y la cantidad que añadimos a los platos que cocinamos. Un truco sencillo es, utilizar siempre sal fina en la cocina y añadirla a los alimentos utilizando sólo dos dedos, el pulgar y el índice, de esta manera controlaremos mejor la cantidad que ponemos de este condimento y consumiremos menos.

Por suerte, existe una amplia gama de productos mucho más saludables que podemos utilizar para desterrar  de una vez por todas el salero de nuestra mesa, como pueden ser el uso de: hierbas aromáticas, salsa de soja (fermento de soja y trigo), Herbamare (mezcla de sal marina, hortalizas frescas y plantas aromáticas), Gomasio (mezcla de sésamo y sal marina), salsa tamari ( fermento de soja sin gluten o con muy bajo porcentaje por lo que suele ser apta para celiacos) y algunos otros que encontrarás sin problema en herbolarios y cada día en más y más supermercados.

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