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10 trucos para aumentar la vida útil de las frutas y verduras en verano

10 trucos para aumentar la vida útil de las frutas y verduras en verano

Las altas temperaturas del verano hacen que las frutas y las verduras frescas que compramos habitualmente nos duren menos tiempo en buen estado que cuando las compramos en otra estación menos calurosa, lo que nos obliga a tener que consumirlas a marchas forzadas o ver como terminan lamentablemente en el cubo de la basura si no hemos podido hacer algo antes con ellas para evitarlo.

Es cierto que lo ideal sería poder adquirir diariamente los alimentos frescos que se fuesen a consumir ese día y disfrutar así de todas las propiedades organolépticas y nutricionales que aportan, pero mientras decidamos o no organizar mejor nuestro tiempo y dar prioridad a una tarea tan importante como es adquirir y proporcionar mejores alimentos a nuestro cuerpo que beneficien nuestra salud y calidad de vida, podemos ir poniendo en práctica unas sencillas recomendaciones que conseguirán no sólo ahorrarnos bastante dinero a final de mes sino mantener por más tiempo el buen estado nutricional de los alimentos frescos que compremos:

1.- Evita elevadas temperaturas innecesarias. Si vas en coche a hacer la compra, asegúrate de aparcarlo en un sitio donde haya sombra o dónde no le dé el sol directamente o el calor que se va a acumular en el maletero acelerará significativamente el deterioro de los alimentos que metas en él.

2.- Revisa bien las frutas y verduras antes de comprarlas, cerciórate de que no están dañadas o magulladas y que no estén tan maduras como las que sueles comprar el resto del año, el calor del verano se encargará, en tan sólo un día o dos, de que su grado de maduración sea el óptimo.

3.- No refrigeres los alimentos directamente al llegar a casa, airéalos primero, puedes disipar el calor separando los alimentos y dejándolos unos minutos en una zona sombreada, fresca y ventilada. De esta forma evitarás que la elevada temperatura acumulada en el interior del alimento aumente la concentración de dióxido de carbono en tu nevera hasta niveles perjudiciales.

4.- Limpia en seco las frutas y las verduras antes de almacenarlas, quita las piedrecitas que puedan dañar el producto y las partículas de tierra y los restos de plantas que dificultan su ventilación y favorecen su deterioro, pero no las laves con antelación, hazlo justo antes de consumirlas así evitarás que se pudran y que crezca moho durante su almacenamiento.

5.- Elimina las partes o las hojas dañadas, infectadas o sobremaduradas. Una hoja dañada o con cortes se deshidrata fácilmente y es invadida por microorganismos perjudiciales. Un producto infectado se deteriora rápidamente y termina infectando a todo producto sano con el que entre en contacto. Un alimento sobremadurado es menos resistente a las enfermedades y estimula la maduración prematura y el envejecimiento de otros alimentos que haya a su alrededor.

6.- Considera a las frutas y a las verduras como seres vivos. Las frutas y verduras una vez recolectadas siguen respirando. La mayoría de las frutas tropicales, la fruta blanda de toda clase y las hortalizas de hojas con una gran superficie poseen altos ritmos de respiración que disminuyen su vida de almacenamiento. Cuanto mayor sea la temperatura a la que los sometas, mayor será su respiración y menor el tiempo que tendrás para consumirlos.

7.- Asegúrate de que la temperatura de tu nevera sea la adecuada para la época del año en la que estamos. Si tu refrigerador tiene más de 5 años es probable que tengas que regular su temperatura manualmente, mira las indicaciones del fabricante y
cerciórate de que la temperatura sea la correcta (3 a 5ºC). Si tienes la suerte de tener un refrigerador de última generación ésta tarea la hará de forma automática. Las bajas temperaturas detienen la maduración de las frutas y verduras aumentando así su tiempo de conservación por lo que no es recomendable utilizarlas si la fruta está aún demasiado verde.

8.- Almacena las frutas y las verduras adecuadamente en la nevera. Utiliza primero los cajones destinados especialmente a alimentos frescos para almacenar la fruta y verdura que has comprado, si necesitas más espacio utiliza entonces una de las baldas de la nevera pero asegúrate de que no se vaya a producir ninguna contaminación cruzada con cualquier otro alimento de los que ya tenías previamente en la nevera como huevos, pollo, carne, pescado crudo…

9.- Ojo dónde pones el frutero. A pesar de las elevadas temperaturas del verano muchas personas prefieren consumir la fruta a temperatura ambiente. La incidencia de la luz sobre los alimentos frescos afecta a su conservación así como a su calidad nutricional por eso es importante colocar el frutero en un lugar dónde nunca le dé la luz del sol directamente y alejado de cualquier fuente de calor o verás como tus plátanos, ciruelas o melocotones se sobremaduran a velocidades de vértigo. El lugar ideal para poner el frutero es un sitio seco, fresco y a oscuras y a ser posible a una temperatura de 15 a 20ºC.

10.- Congela a tiempo! Si has comprado más fruta y verdura de lo que habías previsto y crees que no la vas a poder consumir antes de que se te eche a perder, lávalas  para quitarles la suciedad, pélalas, límpialas y córtalas en trozos. Mételas en recipientes de plástico (tupperware) o en bolsas de congelación y escribe con un rotulador indeleble la fecha en la que las congelas. Ahora ya dispones de 3 a 6 meses más para su consumo!

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